La BARRACA de COLÓN

      La Historia se construye a partir de aseveraciones "documentadas" que, por lo general permanecen inamovibles, como los dogmas de fe, en el transcurso del tiempo. Constituyen la versión oficial de hechos y de acontecimientos, concebida para contribuir al fortalecimiento y la perennidad de los Poderes, para consolidar su ideología y el ámbito sobre el que ejercen su dominio secular.

     Este propósito se evidencia de forma elocuente en la imagen hierática y prepotente de las estatuas de personajes ilustres. Su  pétrea verticalidad contribuye a perpetuar la rígida imagen del Poder. Si probáramos a inclinarlas, a tumbarlas o a colgarlas boca abajo, tendríamos otros puntos de vista más interesantes desde donde observarlas y, sin duda, más divertidos.

     Cristóbal Colón está presente con su imagen estatuaria en  infinidad de lugares emblemáticos, en esos sitios reservados para patriotas y próceres. El héroe monolítico, plantado con abrumadora presencia en tantos países del mundo, ha sido objeto de una biografía construida a partir de “documentos” que tratan de argumentar la mentira interesada, defendida sin pudor alguno de manera obsoleta, por los siglos de los siglos. La mayoría de sus escritos fueron censurados o desaparecieron. Lo que ha llegado hasta nosotros mutilado no es, por tanto, ni verósimil ni fiable. Por otra parte, no deja de tener su punto de humor negro la pelea que se ha mantenido y se mantiene acerca de qué país o ciudad conserva sus huesos. Esfuerzo inútil por tener algo tangible, polvo de los restos por lo menos, de este aventurero tan enigmático que a veces parece inventado. Si tratáramos de palpar las aristas, los recovecos, los orificios y los fluidos del personaje, tal vez podríamos abrir la imaginación hacia otras ficciones que lo hicieran más humano y también menos despreciable.

     LA BARRACA DE COLÓN se ubica en un territorio tan particular como es el de las barracas de feria. Una “troupe” de artistas de circo y variedades representa la vida del Almirante a su modo, aportando una visión iconoclasta de Cristóbal Colón que nos acerca a su perfil más humano y a su faceta de engañador engañado, de perdedor, en definitiva, que es la alegoría más común del héroe contemporáneo.

 

Fernando Urdiales

 

 


La barraca de Colón