El caballero de Olmedo

de Lope de Vega

 

 

CRÍTICAS

EXTRACTOS

 

“El público aplaudió de pie el espíritu bravo e intrépido, a la par que rotundo y completo, de este montaje.”

Lanza / XXXII FESTIVAL DE ALMAGRO

 

“Una adaptación perfecta de la genial obra de Lope de Vega que consiguió divertir y entretener a un público que después de la sublime representación acabó rindiéndose a los pies de todo el elenco.”

El Día de Ciudad Real / XXXII FESTIVAL DE ALMAGRO

 

“Unos 1.300 espectadores disfrutaron del clásico de Lope de Vega, que enganchó desde el primer momento. Gran montaje de luz, sonido, música y vestuario. El público se puso en pie y despidió con una extendida ovación al elenco de actores.”

Europa Press / XXV FESTIVAL DE ALCÁNTARA

 

"Un montaje redondo, notable en sus resultados, que eleva el listón del Festival. Teatro Corsario aborda con veneración el texto de Lope sin renunciar a presentar una lectura matizada de sus hilos temáticos, su trama y sus personajes"

Hoy / XXI FESTIVAL DE TEATRO CLÁSICO DE CÁCERES

 

“Gran éxito de un espectáculo que quedará ligado a la historia del Festival.”

El Norte de Castilla / IV FESTIVAL OLMEDO CLÁSICO

 

“Una obra tan compacta como ágil. Lo adecuado del ritmo impuesto se confabuló con el grupo de actores. Un Lope sobrio, cercano y poderoso en sus ademanes, vestido para el espectáculo y bendecido por los acordes del cambio de suerte.”

La Tribuna de Toledo / XVII CICLO DE TEATRO CLÁSICO

 

“No se podía poner mejor broche de oro a la muestra. Teatro Corsario dejó un buen sabor de boca. Con un cuidado sonido, iluminación, vestuario y escenografía, los espectadores, más de mil, no perdieron detalle. Una brillante puesta en escena que se reflejó en los aplausos del público.”

Córdoba / IX FESTIVAL DE LOS PEDROCHES

 

“¡Vaia cacho de obra! Isto si é teatro. Vamos: de libro. Moitos aplausos e bravos. Querido Corsario: Asegurades a satisfacción de todos.”

La Voz de Galicia / XVIII FESTIVAL INTERNACIONAL OUTONO DE TEATRO

 

"Una obra que transmitió toda la fuerza del clásico del maestro Lope de Vega. Excelente puesta en escena. Sencillamente genial."

El Ideal Gallego / XVIII FESTIVAL INTERNACIONAL OUTONO DE TEATRO

 

“Una puesta en escena muy bien medida al mismo tiempo que espectacular. La enorme calidad de Teatro Corsario la coloca entre las mejores compañías de cuantas ahora mismo pisan las tablas en nuestro país.”

Diario de Ávila / XXII MUESTRA DE TEATRO

8

“Con un rigor y un respeto del texto encomiables, Fernando Urdiales dirige un elenco de actores formidables que hacen pasar el castellano de Lope de Vega como si fuera contemporáneo.”

Radio France Internationale / XVIII FESTIVAL DON QUIJOTE (PARÍS)

 

 

 

CRÍTICAS COMPLETAS

 

Lanza

FESTIVAL DE ALMAGRO

 

 EL PÚBLICO APLAUDIÓ DE PIE LA PROPUESTA CASTELLANO-CAÑÍ DIRIGIDA POR URDIALES

Tello y Fabia están sensacionales y ensalzan un bravo Caballero de Olmedo

Corsario emplea inquietantes claroscuros y juega con la simbología taurina para subrayar los conceptos de amor, muerte y destino latentes en la pieza

 A.R.  /  CIUDAD REAL

 

Deseo, superstición y bravura se entrelazan entre los conceptos de amor, destino y muerte que se respiran en las atmósferas de la propuesta castellano-cañí de El caballero de Olmedo presentada en el Teatro Municipal de Almagro bajo la dirección de Fernando Urdiales.

Consistentes mimbres contribuyeron a la solera de esta pieza por la belleza de los elementos que anunciaron la tragedia y las tablas, en el apartado cómico, de los actores Luis Miguel García como un Tello hábil en requiebros y generar humor en casi todas las situaciones, y Rosa Manzano como una Fabia de costumbres celestinescas en cuanto a concertar amores y proveer de mejunjes, pero con plataformas y estética más moderna, casi de la Bola de Cristal, aunque a veces parecía sacada de grupos como Ojos de Brujo, ya que le faltaba tiempo para irse a golpear el cajón flamenco en cuanto su papel de alcahueta se iba fuera de la acción a procurar ganancias varias.

Acompañó a la música de guitarra española de Juan Carlos Martín interpretada magníficamente en directo, cuyos ritmos aterciopelaron las escenas en un coso taurino que fue espacio público y casa, y casi siempre ruedo al que lanzarse por los toboganes del amor, con burladeros para escapar del peligro y donde ver la grana y oro de la valentía, así como la inasible congoja por el intuido trágico destino.

Hubo escenas muy de cine negro con focos cenitales que generaron inquietantes claroscuros en diálogos entre los pretendientes locales Don Rodrigo y Don Fernando, así como en el pinar de escobas de brecina fatídicamente encantadas donde traicioneramente fue disparado el galán de Olmedo cuanto todo ya apuntaba a que iba a salir bien.

El momento más almodovariano, por su vistosidad y colorido, llegó con un baile de capotes y la pieza comenzó y finalizó con la fantástica voz de Verónica Ronda, quien interpretó a Inés, cantando el tema popular del que emergió esta tragicomedia de Lope y que informa al espectador del fatal desenlace del caballero a causa de los celos y del mal perder. De refinado melindre y justiciera pose, el Rey, encarnado con acierto por Jesús Peña, puso, al enterarse de la mala jugada, el punto final al gaznate de los galanes traidores concluyendo esta pieza de amores, navajazos en la noche y que con apenas unas mesas y un banco de madera en diferente colocación propició la armonía intrínseca de cada escena. El público aplaudió de pie el espíritu bravo e intrépido, a la par que rotundo y completo, de este montaje estrenado el pasado sábado en Olmedo y que girará por los principales festivales de teatro clásico del país.

 

 

EL DIA DE CIUDAD REAL

- FESTIVAL ALMAGRO -

Arte torero en un ‘Caballero de Olmedo’ repleto de comicidad

 

Procedentes de Castilla y León la compañía Teatro Corsario llegaba el pasado martes al Teatro Municipal de Almagro con otra de las numerosas versiones que este año han pisado el festival con Lope de Vega como protagonista.

El Caballero de Olmedo, o esa tragicomedia en la que amor, muerte y destino se conjugan a la perfección, se presentaba de la mano de Fernando Urdiales con un toque bastante torero.

Respetando al máximo el lenguaje y el texto del dramaturgo español y con una escenografía que si por algo llamaba la atención era por su similitud a un coso taurino, la versión que la compañía Teatro Corsario exhibió en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro dejó un buen sabor de boca, o mejor dicho, un gran sabor de boca.

Y es que son muy pocos los que son capaces de enfrentarse a una obra como ésta y al mismo tiempo hacerlo tan bien. Y digo tan bien, no sólo por el papel desempeñado por cada uno de los personajes, que bien mereció un aplauso, sino también por el juego que supieron sacarle a una escenografía que, sin muchos artilugios, permitió al espectador disfrutar con escenas muy variopintas. Pongamos por caso el pinar donde Don Pedro y Don Fernando matan a Don Alonso, realizado con seis escobas situadas estratégicamente sobre el escenario a modo de pinos, o el interior de la casa de Inés y Leonor, cuyo decorado eran simplemente las tablas de esa plaza de toros cuya simbología viene a representar la muerte en esta tragicomedia.

Una tragicomedia en la que la música fue uno de los elementos protagonistas dentro del montaje. Al son de una guitarra y al ritmo de los acordes de una caja, las escenas iban transcurriendo de manera tal que el espectador no era consciente de la duración real de la obra. Y es que la hora y media larga que duró el espectáculo teatral se hizo tan amena que al final de la representación el público supo pagar con creces la soberbia actuación de todo el elenco de actores.

Baste significar y destacar el papelón desempeñado por Luis Miguel García (Tello) y Rosa Manzano (Fabia), dos artistas que supieron “meterse” al público en el bolsillo desde el primer minuto de su actuación.

En fin, una adaptación perfecta de la genial obra de Lope de Vega que consiguió divertir y entretener a un público que después de la sublime representación acabó rindiéndose a los pies de todo el elenco de actores. 

 

PILAR A. PUENTES

 

 

HOY

FESTIVAL DE CÁCERES

Que de noche le mataron


LUIGI GIULIANI 3 Ago. 2010

La pieza forma parte de ese puñado de obras del Fénix que se consideran canónicas, y cuya trama -e incluso cuyos versos- conoce la mayoría del público. Es la historia de don Alonso Manrique, gallardo joven, hábil lidiador de toros, apasionado amante de doña Inés, que hace caso omiso a los presagios que le auguran la muerte y que acaba asesinado a manos de su rival en amor.
Ante este clásico del repertorio del Siglo de Oro, el Teatro Corsario dirigido por Fernando Urdiales aborda con veneración y prudencia el texto de Lope (respetado en gran medida en la versión escénica) sin renunciar a presentar una lectura matizada de sus hilos temáticos, su trama y sus personajes. A ello contribuye en primer lugar la escenografía, esencial y efectiva tanto en la definición de los espacios dramáticos como en la construcción de significados simbólicos. Así, el mundo de la tauromaquia es evocado por el decorado fijo de tres altas paredes de tablas horizontales de madera, con salidas que recuerdan los burladeros de una plaza de toros. En ese espacio, que envuelve y hace morbosamente inseparables a la vida y la muerte, se van moldeando los lugares de la peripecia del caballero, gracias a un hábil y dúctil movimiento de unos pocos objetos: bancos, mesas, taburetes, que definen el interior del palacio de don Pedro, sus ventanas con rejas, la calle, la habitación de don Alonso, el ruedo de la lidia. Es un entorno urbano que mágicamente desaparece cuando las luces de unos árboles estilizados marcan el encuentro del protagonista con las sombras que le anuncian su fin. Esto sin salirse de la coherencia de un vestuario 'tradicional', y una paleta de colores otoñales que tiñe con tonos cada vez más sombríos el camino de la tragicomedia hacia el desenlace.
La misma elegancia y cuidado se emplea en el tratamiento del material sonoro, desde la música libremente inspirada en temas tradicionales e interpretada en el escenario por un guitarrista, hasta la dicción del texto, que delata un esfuerzo por mantener el equilibrio entre el ritmo del verso y la comprensión de los diálogos. El resultado es un magnetismo que, a pesar del compás lento de la ejecución, mantiene la atención de los espectadores sin que a éstos se les escape el significado de las palabras.
Dentro de estas coordenadas performativas se mueve un reparto de actores en el que, si bien es difícil encontrar puntos débiles, sí podemos destacar alguna actuación. Es el caso de Rosa Manzano, que encarna a la celestina Fabia mezclando con mesura los registros del personaje, en el que ora asoma el cinismo y la avidez, ora la sabiduría sobre el mundo y los hombres. Y es el caso también de Luis Miguel García, que borda el papel del gracioso Tello tanto en su función de contrapunto cómico de la acción, como en su participación en la deriva trágica de la trama.
Estamos, pues, ante un montaje redondo, comedido en sus planteamientos, notable en sus resultados, que eleva el listón de esta edición del Festival.

 

 

Europa Press

Unos 1.300 espectadores disfrutan del clásico de Lope de Vega 'El Caballero de Olmedo' en el Festival de Alcántara


La tragedia enganchó al público y sobresalieron las interpretaciones de los personajes Fabia y Tello


ALCÁNTARA (CÁCERES), 9 Ago.

Unos 1.300 espectadores disfrutaron en la noche de ayer sábado, en el Festival de Teatro Clásico de Alcántara, de la versión del director Fernando Urdiales sobre la obra de Lope de Vega 'El Caballero de Olmedo'.

El Conventual de San Benito mostró su mejor entrada hasta la noche de ayer con esta representación y el público se puso en pie y despidió con una extendida ovación al elenco de actores de la compañía castellano leonesa Corsario.


El escenario del Conventual de San Benito se convirtió en una gran plaza de toros, en cuya escena se representó la tragedia de 'El Caballero de Olmedo'. Un gran montaje de luz, sonido, música y vestuario desplegó en la noche del sábado la compañía Corsario para presentar su versión de El Caballero de Olmedo.

La tragedia que enganchó desde el primer momento al público de Alcántara contó con un nutrido elenco de actores y sobresalieron las interpretaciones de los personajes Fabia y Tello llevados a cabo por Rosa Manzano y Luís Miguel García respectivamente. Rubén Pérez mostró un Don Rodrigo muy solvente que supo mantener en todo momento la tensión dramática de la función.

 

 

CÓRDOBA 

Mil personas presencian ´El caballero de Olmedo´

Teatro Corsario dejó un buen sabor de boca en los espectadores.

 

17/08/2009 ANTONIO MANUEL CABALLERO 

 

Unos 1.000 espectadores presenciaron el pasado sábado la puesta en escena que Teatro Corsario de Valladolid hizo de El Caballero de Olmedo en el recinto ferial de Pedroche. No se podía poner mejor broche de oro a la novena muestra de teatro clásico de la mancomunidad que con este grupo castellano leonés que captó al público desde el primer momento.

Con un cuidado sonido, iluminación, vestuario y escenografía, el público no perdió detalle de esta tragicomedia de Lope de Vega en la que un sencillo decorado dio un gran juego. Los elementos taurinos estaban muy presentes con la simulación de un ruedo como decorado principal y la aparición de toreros y capotes. Otro detalle que gustó al público fue la música en directo interpretada por el guitarrista Juan Carlos Martín, que aparecía en escena, o los cánticos de los actores.

Muy espectacular fue la simulación de un bosque a través de escobas donde fue disparado el caballero de Olmedo o la lucha de don Alonso y don Rodrigo en busca del amor de Inés. Y destacaron los personajes de Fabia, interpretada por Rosa Manzano, una especie de bruja que pronostica la muerte del héroe, y el de Tello, encarnado por Luis Miguel García, el simpático criado de don Alonso que delata ante el rey a quien ha matado a su señor para que haga justicia. El asesino Don Rodrigo ya no podrá casarse con Inés.

Tampoco pasó desapercibido el actor Borja Zamorano que llevó buena parte del peso dramático del montaje al encarnar a don Alonso, el caballero de Olmedo que va a Medina y se enamora de Inés.

En definitiva una brillante puesta en escena, bajo la dirección de Fernando Urdiales, que se reflejó en los aplausos del publico pedrocheño.

 

 

La Tribuna DE TOLEDO

XVII CICLO DE TEATRO CLÁSICO

Amor, muerte y destino. Son los tres ingredientes con los que la compañía ‘Corsario’ rememoró a un autor que sigue vivito y coleando

 

19/10/2009 DAVID PÉREZ


«Que de noche le mataron/ al caballero/ la gala de Medina/ la flor de Olmedo». Así decía la copla que marcaba el destino del desdichado y conocido, en aquel tiempo, como Caballero de Olmedo. Música para abrir un ruedo de amor y sangre que, sobre las tablas del Rojas, tuvo sonido y lamento, tuvo risa y mueca, tuvo capotes y fiesta. Tuvo albero.
Fernando Urdiales y su compañía, esa que llaman Corsario, destaparon a un Lope sobrio, cercano y poderoso en sus ademanes. Vestido para el espectáculo y bendecido por los acordes del cambio de suerte, ese Lope refinadamente popular se batió en duelo formal con el Lope desgarrado de la noche oscura y la sombra del labrador que viaja acompañado de una serena guadaña. Porque la enfermedad es la de siempre, la eterna, la que dicen amor, la que quema y desatina. El bálsamo, el de aquella Celestina que embruja y conjura. El consuelo, el del bufón vasallo. El resultado, el esperado.
Es una vieja historia, una conocida pieza que no siempre es la misma y que en manos de Urdiales pervive en una consistente atmósfera cambiante, siempre atenta a la entrada de la guitarra, ansiosa del cajón que percute y repercute como si de un toque de atención se tratara. No quiso ‘innovar’ la compañía con toques de artificio, porque lo que escrito se conserva en escena, como por artificio, se convierte. Al fin y al cabo es la historia del teatro la que recuerda a ese Calixto y a esa Melibea, a esos conflictos duraderos, a estos enredos amorosos. A esos asuntos que hoy siguen siendo, casi, los mismos.
No entiende, por fortuna, esta compañía de actores una obra sin su antepasado ni sin su herencia, por eso resulta tan compacta como ágil. No se hizo eterna, no aburrió, es más, sorprendió en detalles austeros, sin expectativas artificiales que en nada ayudan cuando de un Lope entendido se trata. Lo adecuado del ritmo impuesto se confabuló con un grupo de actores nada sobreactuados entre los que, por cierto, destacó Luis Miguel García, ese Tello vivaracho que instó a la sonrisa y al agradecimiento.
Y los capotes regresaban a la fiesta a modo de faldas en movimiento, y los ¡olé! cerraban capítulos ocultos a la vista del presente para, en voz, devolver la imaginación a una risa que, aventuraban, se le había de tornar en llanto. Acertaba la letanía con el destino del caballero y acogía con recato el deseo del que veía cómo se acercaba el fin de sus celos y, por ello, el fin de una vida a la que no dieron tiempo a desafíos.
La luz se calmó y fue un campo de escobas el último refugio del que no escuchó las voces. La copla cerró capítulo y puso fin a la trágica historia del Caballero de Olmedo. Y el respetable regresó a su tiempo y a sus móviles -que no dejaron de molestar- con la sensación de haber visto una historia tan vieja como nueva.    

 

La Voz de Galicia

FESTIVAL INTERNACIONAL OUTONO DE TEATRO

 

Un traballo ben feito e coidado

Teatro Corsario non defraudou de novo e ofreceu unha emocionante representación de «El caballero de Olmedo»

 

JOSÉ MARÍA DE LA VIÑA / 2/11/2009

 

«Que de noche le mataron al caballero. La gala de Medina. La flor de Olmedo». Crítica da obra de teatro: ¡¡¡Guaaauuuuu!!!. Deberiamos deixalo só nesa expresión. Con iso abondaba. Esta idea non é miña, senón da miña veciña de butaca, e amiga Basi. Idea que eu subscribo totalmente. Pero claro, hai que escribir algo máis, senón ¿para que comprástelo periódico?

Pois vale, voume poñer a estricar un pouco máis os meus comentarios: ¡vaia cacho de obra! ISTO SI É TEATRO. Xa vos avisara eu: o Teatro Corsario nunca defraudou ó público carballés. Preciosísimo comezo; ó redor dunha morea desordenada de mobles multiuso, aparecen unha chea de personaxes en escena, tesos, inmóbiles, perfectamente iluminados, e ó son dunha guitarra, unha das actrices ponse a cantar unha triste, pero bela canción que anuncian os nubarros que han vir. Mais era tan delicado todo, as cores, a disposición no escenario, a música e a canción... marmelada de beleza; esencia de bo gusto. Estupenda maneira de principiar; bos augurios véñenos anunciar. Tras un decorado sinxelo pero esmerado e coidadosamente mimado, os actores e actrices van degraendo a obra do noso ilustre Lope de Vega. E aínda sendo en verso, non se resinte a interpretación nin o máis mínimo. Nin tan sequera o ton dos diálogos, que tal dan a impresión de naturalidade. Intelixente iluminación que persegue ós personaxes no seu devagar polo escenario. Fermosa guitarra española que enche os ocos dos intervalos con brillante mestría, ou fai de tapiz de fondo reforzando unha intervención. É o Corsario dos que montan unha escenografía cunhas cantas táboas, e coa complicidade da imaxinación do espectador (lembrade como se fixeron as reixas do lazo verde).

 

O verso

 

Dise do teatro clásico en xeral, e do español en particular que son un tostón, que se fan pesadas, especialmente ó estar enfaixados polo verso. Pero na representación de hoxe (sábado), os actores e actrices poñen, coas súas actuacións, unha nota de cor que faiche esquecer a obrigada rima. O personaxe Tello, soberbiamente encarnado por Luís Miguel García, arrincou axiña a simpatía do respectable. Brillante manifestación do bo facer dun actor. Sempre nos deixou un bo sabor de boca, e hoxe non ía ser menos. Salientable tamén as actuacións de Rubén Pérez (Don Rodrigo), Verónica Ronda (Inés), Julio Lázaro (Don Pedro) e a fabulosa Rosa Manzano (Fabia). Como vedes, case todos. Descubrín, asemade, que o verso, pese a todo, co seu acento cantareiro pode chegar a converterse nun recurso escénico, pois faise harmonioso e inflúe positivamente no ritmo da acción. As palabras tamén son cores dunha paleta, coas que se poden debuxar fermosos cadros. Estoume acordando: ¡magnífico, o Tello!.

Que ben se movían todos polo escenario, creando ambiente ou tensión; mesmo beleza estática. A súa expresión corporal denunciaba un traballo ben feito e coidado que reforzaba a vis dramática. Vamos: de libro.

Emocionante final, imaxe do comezo, coa aquela canción de Inés, a mesma fermosa e tristeira do principio. Ata rematando demostraron arte. Moitos aplausos e bravos. Eu, o meu BRAVO!, bérrovolo desde estas miñas páxinas, querido Corsario.

 

Boas opinións

 

Ó saír fun escoitando (desta vez de persoas reais, non Chuchos e Edelmiros imaxinarios) moi boas opinións do público. Non houbo ningunha (das que eu oín) que non lle gustara. Non é que non se poida atopar eivas, que algunha había. Pero é que quedaron apagadas pola luz dos seus acertos que foron moitos.

Felicitacións por tanto para todos e todas, en especial para o seu director, Fernando Urdiales, que foi o responsable do que vimos.

Corsario: volvede cando queirades. Asegurades a satisfacción de todos.

 

 

Diario de Ávila

Sobre el amor, la muerte y el destino

 

La compañía Teatro Corsario demostró su calidad en la representación de ‘El caballero de Olmedo’

DAVID CASILLAS 20/11/2009

La afamada compañía vallisoletana Teatro Corsario, especializada en la adaptación de los clásicos de la escena española, ofreció ayer en Ávila, dentro del programa de la XXII Muestra de Teatro, la representación de El caballero de Olmedo, una puesta en escena muy bien medida al mismo tiempo que espectacular con la que demostró, por si alguien no lo sabía o lo dudaba, que su enorme calidad la coloca entre las mejores de cuantas ahora mismo pisan las tablas en nuestro país.
No es fácil adaptar a los clásicos, y menos obras como la de Lope de Vega elegida para la ocasión por la complejidad que presenta, pero los miembros de Corsario salieron triunfantes del reto con una representación respetuosa en la esencia pero concebida desde una sencillez estética tan minimalista, pero tan efectiva, que es un magnífico ejercicio de simbolismos.
Desde el momento del arranque de la representación, con la música de un cajón percutiendo como los latidos de un corazón desbocado y con un hombre inane centrando la atención sobre las tablas, la tragicomedia del malhadado caballero de Olmedo desfiló ante los ojos de los espectadores como una danza macabra en la que la mayoría de los hilos los movía la muerte. Porque aunque tragicomedia, con Rosa Manzano (en el papel de Fabia) y Luis Miguel García (Tello) mutando lo grave en gracia, hubo muchos momentos para la risa bien traída. Ahora bien, el excelente oficio de los actores, un magnífico juego con las luces (especialmente cuando se jugaba sólo con las cenitales) y la música en directo de la brillante guitarra de Juan Carlos Martín, fueron creando una atmósfera de tragedia, entre clásica y lorquiana, que no por conocido el final se hizo dura y directa.
Valiente apuesta esta de recrear a los clásicos, porque no es fácil ganarse al público, más que nada por falta de costumbre, con unos textos rimados llenos de perlas que a veces se escapan y unos argumentos de sobra conocidos que exigen mucha mesura sobre el escenario para no caer más que en los justos excesos interpretativos; pero por eso mismo, porque la dificultad es mayor a la habitual en esos lares, el mérito ha de ser una pizca más valorado. Aunque a veces parezcan pasados de moda, y nada hay más engañoso, ¡larga vida a los clásicos!... y ¡larga vida a las compañías que, como Teatro Corsario, posibilitan que genios como Lope no caigan en el olvido!

 

El Ideal Gallego

Un clásico con toque torero

M. SILVEIRA 2/11/2009

Sin duda alguna el FIOT dejó lo mejor para su recta final. "El caballero de Olmedo" que la compañía Teatro Corsario puso en escena la noche del sábado en el Pazo da Cultura carballés fue sencillamente genial. Una obra que transmitió toda la fuerza de un clásico del maestro Lope de Vega, adaptado perfectamente con un toque torero, combinando una excelente puesta en escena y un buen elenco de actores entre los que sobresalen dos sensacionales Luis Miguel García y Rosa Manzano.

"El caballero de Olmedo" era una de las obras más esperadas del festival, y no defraudó. Esta tragicomedia fusiona a la perfección el amor, la pasión, el destino y la muerte, algo propio del género en el que no falta tampoco el trágico final del protagonista, una suerte que se conoce desde el principio, o más bien, se canta al inicio de la obra. Todo ello en verso, con la fuerza propia de este estilo tan eficaz como difícil, y con música en directo, tanto de guitarra española como de los acordes de una caja. Una música que sirve no sólo para ambientar determinadas escenas sino también para dar paso de unas a otras. Una musicalidad también presente en la gran voz de Verónica Ronda, quien dio vida a Inés.

Cabe destacar el excelente montaje, con una escenografía que llama la atención por su similitud con un coso taurino. Y es que la obra tiene un fuerte toque torero en el que sobresalen escenas como la del baile con capotes. La utilización de la luz también es muy efectiva, en especial los claroscuros, destacando la escena del asesinato de don Alonso, en un pinar recreado eficazmente con seis escobas colocadas de forma estratégica sobre el escenario.

Del elenco de actores sobresalen un soberbio Luis Miguel García, quien dio vida a un Tello cómico y muy hábil en los requiebros, y Rosa Manzano, interpretando a una Fabia con costumbres de Celestina. Ambos consiguen meterse al público en el bolsillo desde el primer momento. En definitiva, una producción que ofreció de manera excelente un clásico, algo imprescindible en todo festival de teatro, y más del nivel del Outono de Teatro carballés.

 

 

 

El caballero de Olmedo